En Pinar del Río, una apuesta por el mejor tabaco del mundo

Considerada la segunda institución científica más antigua de Cuba, la Estación Experimental del Tabaco (EET) de San Juan y Martínez, es responsable en gran medida de la calidad de las hojas que allí se cultivan. El próximo 31 de enero, ese centro alcanzará su aniversario 79, vinculando ciencia y tradición.
Desarrollo de nuevas variedades
El mejoramiento genético para la obtención de nuevas variedades resistentes a las principales enfermedades, y que posean un alto potencial de rendimiento y calidad, constituye el área primordial de desarrollo de la EET de San Juan y Martínez.
Según Betty Hernández García, especialista principal de investigaciones, el centro ejecuta actualmente 24 proyectos, de acuerdo con las prioridades del grupo empresarial TABACUBA.
“Realizamos estudios a los tres tipos de tabaco que se cultivan en el país: Negro, Virginia y Burley. Además, buscamos mejorar las tecnologías de producción y la fitotecnia aplicada”, asegura.
Tabaco ciento por ciento pinareño
Las variedades Corojo 2006 y Corojo 2012, de tabaco Negro, están entre los mayores logros científicos de la institución. La primera, destinada al cultivo de sol, ha demostrado ya su calidad y resistencia a las plagas; mientras que la segunda, para tabaco tapado, se halla en fase de extensión agrícola.
“Se trata de una variante de menor vulnerabilidad al hongo Pata Prieta, bien dañino hasta ahora, que probamos con 15 productores de San Juan y San Luis”, refiere Hernández García.
“La obtención de capa es básica para los Habanos de exportación, de ahí que también asesoremos a los vegueros, al ofrecerles diagnósticos de cosecha y avisos de los golpes de ozono”, explica.
Generalización de resultados
No solo en el tabaco Negro la EET ha realizado contribuciones. En el caso del Burley, desarrollaron la variante Burley Pinar 2010, resistente al hongo fusarium; y en del Virginia o Rubio, poseen el San Luis 22, también mejorado contra las enfermedades y con mayor contenido de nicotina.


El centro promociona igualmente prácticas agroecológicas, como la reducción del uso de fertilizantes químicos mediante el empleo de variantes biológicas, en las fases de semillero y la de plantación. Asimismo, insta a la rotación de cultivos, para conservar la calidad física y química de los suelos.
Por: Ramón Crespo Hernández y Yamila Sánchez Villate


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