Alina entre las pocas


Alina Linares Vázquez más que administradora de Collante II es el alma de esta granja de ganado menor. Para llegar hasta la entidad se requiere una buena dosis de paciencia, que se consume entre tantos caminos a recorrer antes de llegar a La Lima, en Nueva Paz, un lugar en los límites con Matanzas.
Allí está Alina desde  temprano al frente de cada una de las actividades que exige el cuidado de la masa animal. Aunque el ovino caprino es la línea fundamental tienen también búfalos que para sorpresa de los visitantes son los preferidos por la ganadera.
Trabajo muy bien con ellos, no les tengo miedo, asegura esta mujer que al término de la jornada regresa a casa en una bicicleta que en miles de ocasiones a transitado por estos intrincados caminos donde señorea el diente de perro escondido entre un fino polvo.
No me canso. Cuando llego a casa tengo que hacer las tareas propias del hogar, y atender a mi hijo. En la granja como usted puede ver hago de todo: hecho una cerca, corto hierba para los animales, techo una nave… así transcurre un día cualquiera para Alina.
Las naves se mantienen limpias, es resultado de una permanente atención que ella realiza con el apoyo de sus compañeros. “Hacemos las cosas con mucha unidad, de lo contrario no saldrían bien”, reflexiona.
“A las reproductoras le prestamos la máxima prioridad, en ellas está el crecimiento, la calidad de los animales que nacen. Tienen la comida asegurada porque nosotros mismos sembramos caña y otras plantas alimenticias”, comenta Alina.
Más de 20 años lleva en la ganadería, pero está fuerte y promete seguir adelante. “Esta es mi vida, me siento feliz con mi trabajo aunque sea duro y hasta mal visto por algunos que lo consideran solo para hombres”, concluye.
Por Alberto G.Walón