Fidel vivirá por siempre en su pueblo


No existe un rincón del territorio cubano donde el invicto Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, no haya dejado imperecederas huellas de amor y entrega ilimitada al bienestar del pueblo.
Su impronta está por doquier. En el niño que asiste al círculo infantil, a la escuela, (en cualquiera de los niveles de enseñanza), en el médico de la familia que diariamente alivia el dolor de decenas de familias, la anciana que      acude a su Casa de Abuelos y recibe esmerada atención durante su estancia, en el campesino que labra la tierra que le dio en propiedad la Revolución liderada por Fidel.
Él es la obra que comenzó a erigirse a partir del Primero de Enero de 1959; es la Campaña de Alfabetización, la universalización de la enseñanza, el surgimiento de los centros de investigación científicos y técnicos creados en todo el país, la ampliación de la red de servicios hospitalarios, policlínicos, y consultorios de la Salud, es la savia de la vida que hizo resurgir la esperanza de millones de cubanos, antes marginados y olvidados, por los gobiernos oligárquicos de turno al servicio del capital extranjero.  
Desde el 25 de noviembre de 2016, día en que se produce su desaparición física, el pueblo viene preservándolo vivo. A un año de ese doloroso suceso las expresiones de angustia por la pérdida del entrañable líder se constatan en cada comunidad y sobre todo, en cada hombre, mujer, y niño de la Patria que no renuncia a ser Fidel, y mantener en alto las banderas por la que luchó acompañado siempre de sus principios éticos, de justicia y solidaridad por los demás.
El pensamiento renovador, antiimperialista, independentista, humanista e internacionalista está presente en cada acción y desafío enfrentado por los compatriotas de esta Isla, cuna de gigantes de la talla de Martí y Fidel.
Los símbolos que el Comandante en Jefe enarboló a favor de las causas nobles y en contra de la explotación, las desigualdades y los imperios caló profundamente también en la conciencia de los hijos de esta Patria y los revolucionarios de América Latina y el Caribe. También en todos aquellos que en otras latitudes hicieron suya las ansias de libertad y la necesidad de  fomentar el desarrollo de sus naciones, con equidad y justicia social.
Por: Aixa Alfonso Guerra


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