Poetisa por misión

Movida por la evocación de nuestros pobladores indocubanos o por vocación patriótica, una poetisa de Madruga firmaba sus versos con el seudónimo Yara .
Su verdadero nombre fue Catalina Rodríguez Martínez de Tardiña, quien nació en Pipián, Madruga en 1835.
Desde  pequeña se aficionó a la poesía, arte que marcó toda su existencia hasta su muerte acaecida en Santa Clara (1894).
Entre los reconocimientos que recibió su obra se halla el premio en los Juegos Florales del Liceo de Matanzas, en 1865 por la oda Al trabajo . Perteneció a varias Secciones Literarias de famosas instituciones, dirigió un periódico quincenal en Matanzas y colaboró con otros en Cuba, España y Latinoamérica.
Publicó varios volúmenes donde reunió sus versos:  Poesías (Matanzas en 1866) , Poesías y obras dramáticas (Caracas en 1872), Libro de las niñas , Poesías líricas (Venezuela, en 1878) , Las glorias de Bolívar (editada en Bogotá), entre otros.
Su fina sensibilidad marcó el romanticismo de su época con una peculiar voz de mujer y con el servicio humanista que reconoce como deber del poeta y que declara en este poema.
A CAMILA SOBRADO
Cuando eleves feliz tu dulce canto,
si lo quieres benéfico y sonoro,
pulsa la cuerda de brillante y oro
que dichas brinda y entusiasmo santo:
los gemidos del negro desencanto
no sientan bien al femenil decoro,
y es del poeta la misión sublime
secar el llanto del que triste gime.
 


Top News