Güines: del surgimiento al título de Villa. (3 y final)

La cabecera del territorio aparecía desde el 19 de mayo de 1815 nombrada como La Villa de Güines. El propio núcleo cabecera tuvo en los inicios cuatro barrios con los nombres: Primero, Segundo, Tercero y Cuarto Distritos. A la parte rural se le contaban: San Julián, Guanajo, Candela Baja, San Pedro, Nombre de Dios, Candela Norte, Candela Sur, Cruz, Rubio y Yamaraguas. Así era considerada la división total del latifundio en este territorio. Una nueva división se haría siglos después, quedando dividida la cabecera en Barrios Norte y Sur, mientras que el fondo rural continuaba formado por los cuatro barrios numerados. Un barrio anexo surgió luego, al que se le nombró Corral Nuevo o La Catalina y, más tarde, Catalina de Güines.
El ansiado título de Villa
El 22 de octubre de 1817 se expedía, por fin, el derecho al uso del Título de Villa concedido por el monarca español Fernando VII a San Julián de los Güines ; en otras palabras, quedaba legalizado de hecho y de derecho el uso del mismo, del Escudo de Armas y facultado así el Cabildo de la Villa. Sin embargo, esta nominación Real había sido aprobada para beneficio de Güines desde el 30 de septiembre de 1779, luego del pedido realizado por su población al Consejo de Indias y al entonces Rey Carlos III. En el documento real rubricado en 1779 se le imponía al Gobernador Capitán de la Isla delimitar los perímetros en la jurisdicción güinera y delimitar correctamente las tierras, pues Güines todavía pertenecía al Partido de Guanabacoa, por lo que muchos propietarios que poseían sus riquezas económicas en la zona se resistían a dividir esos intereses y se oponían al hecho de tal autonomía. Se dice que cuando el Marqués de la Torre solicitó al Rey este título, anotaba en su informe que ningún pedazo de tierra había en toda la Isla más sano, fértil y hermoso por la espaciosa llanura, su abundancia de agua y la calidad de sus producciones.
A pesar de su primera aprobación, la población de Güines no había podido gozar del título dadas las rivalidades económicas y políticas de los intendentes y procuradores de Guanabacoa. Fue necesario el inicio de discusiones que tardaron algo más de tres décadas para que una nueva Real Cédula ratificara la condición de Villa de la ya populosa comunidad. Aún en 1784 Güines gestionaba su oficialización. Ese año, por instrucciones del Coronel de Ingenieros Luis Huet decretadas por Real Cédula se deslindaron, por fin,  80 caballerías de tierras asignadas a esta población, pero los intereses de algunos portentados prosiguieron mostrando resistencia. Por ello, el Rey se vio obligado a promulgar otras Reales Cédulas, con fechas 16 de febrero de 1796 y 24 de febrero de 1798.
Validaron la obtención del título la importancia económica progresiva de la zona, las gestiones en las Cortes Reales de figuras  célebres como Francisco de Arango y Parreño y el ofrecimiento por los güineros de unas 20 000 libras de tabaco verdín a cambio de obtener, además, el derecho a un Escudo insigne de la Villa. Estas razones, unidas a la campaña de los pobladores y regidores entre 1784 y 1815 para frenar la lucha de intereses opuestos a la instalación del Ayuntamiento o Cabildo güinero incidieron en la definitiva obtención del Título. Como barrio adscripto, Güines había sido pertenencia de Guanabacoa y crear una villa autónoma e independiente representaba para hombres como Don Nicolás Calvo de la Puerta y otros habaneros selectos la pérdida de grandes beneficios.
Por fin, en 1815, el propio Arango, en un viaje de regreso a Cuba, trae personalmente el ansiado Título, aunque aún sin derecho a ser legítimamente oficial. El Escudo de Armas, por su parte, se comenzó a utilizar en ceremonias a partir del 8 de marzo de 1817. Acerca de todo el proceso, Santovenia apuntaba: “La comarca en cuyo seno había de levantarse el pueblo de Güines fue conocida de los castellanos desde los días de la conquista. Por allá tuvo su asiento primitivo la villa de San Cristóbal de la Habana (…) Lo que tan mal éxito tuvo para ser habitado en los primeros tiempos de la colonización tomó luego el nombre de hacienda de Güines. El indio Pedro Guzmán levantó en el hermoso valle fecundado por el Mayabeque una ermita. En torno a esta, algunas familias labradoras fabricaron sus viviendas. El auge del caserío se hizo sin mayor tardanza notable y ya en 1735 sus vecinos edificaron una iglesia de madera que fue erigida en parroquial bajo la advocación de San Julián y San Francisco Javier. Sus condiciones merecieron atención preferente del capitán general Felipe de Fonsdeviela, marqués de la Torre, quien demandó de la Corte las prerrogativas a que se refirió la real cédula dada por Fernando VII en 22 de octubre de 1817 en los siguientes términos: “Gobernador Capitán General de la Isla de Cuba, ciudad de San Cristóbal de la Habana y presidente de mi real audiencia que reside en la villa de Puerto Príncipe. En carta de 6 de noviembre de 1775, hizo presente vuestro antecesor el marqués de la Torre a mi augusto abuelo, que los habitantes del partido de los Güines, conocido por la exquisita calidad de los tabacos, le habían hecho ya instancia para que la remitiese con su apoyo, reducida a que se le concediese título de villa con el escudo de armas que proponían, facultad para demarcar la jurisdicción en que había de tener… En vista de todo y conforme a lo que propuso él mi Consejo de Indias en consulta de 14 de agosto de 1779, se dignó mi augusto abuelo conceder la gracia que se pedía, mandando al mismo tiempo por cédula de 30 de septiembre siguiente, que dicho gobernador pasase o enviase persona que señalase y apease las tierras para ejidos…” importancia, y no escasa, revistió para Güines o San Julián de los Güines la concesión del título de villa y del escudo de armas. La gracia real otorgada a la risueña población del Mayabeque en 30 de septiembre de 1779 fue para sus pobladores un aliciente magnífico. Pudieron entonces apreciar cuan cierto era que sus esfuerzos no se perdían en el vacio respecto de los directores de la cosa pública. Los resultados provechosos de todo ello no se echaron de menos. Güines, elevada su categoría, entraba en franco período progresivo”.
   
Bibliografía:
Autores Varios . Güines, Majibacoa, Santo Domingo. Sobre sus historias agrarias , Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1998
Colectivo de Autores. Güines, Santo Domingo, Majibacoa. Sus historias agrarias.
Echevarría Otero, Alicia. Güines: la Ciudad Mayabequina. Imp. Güines, 1947
Novo, José A. Habana-Güines. En: Revista Cúspide, a.III, No. 4, (abril/1939)
Rosemond de Beauvallon, J. B. La Isla de Cuba. Edit. Oriente, Santiago de cuba, 2002
Santovenia, Emeterio S. Un día como hoy. Editorial trópico, La Habana, 1946.
Wurdemann, John G.  Notas sobre Cuba. Colección Viajeros. Edit. Ciencias Sociales, 1989
Por Ernesto Sarduy Lorenzo


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