El futuro como equipaje

Decidí titular mi nueva novela Tiempo de Tormentas , pero algo me hizo pensar que sonaba demasiado premonitorio. Días antes de finalizarla, al verme rodeado de huracanes y terremotos, cambié el título. Me encantaría recuperarlo, pero los hijos de mis amigas insisten en que el fin del mundo ha cambiado de fecha. Este verano, en Ibiza, alarmaron con que será el 10 de octubre. Ayer, en un restaurante vacío en la zona de moda en Miami, me aseguraron que era hoy, 23 de septiembre. No garantiza nada si está leyendo esta columna, porque podría ser lo último que lea. Y, claro, tampoco existe seguridad de que mi novela sea publicada aunque he jugueteado con varias frases promocionales, por si resulta ser la primera lectura después del final del mundo. Seguir leyendo .


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