Trabajo por cuenta propia, reordenamiento

Las disposiciones actuales emitidas sobre el trabajo por cuenta propia no representan retroceso alguno en esta actividad, y por el contrario forman parte integral de un proceso de reordenamiento y perfeccionamiento que debe contribuir a mejores resultados para la sociedad.
No es posible asistir al avance económico del país con desviaciones en importantes concepciones aprobadas para coadyuvar al desarrollo de las fuerzas productivas, a mayores niveles de empleo e ingresos personales y sociales. 
Resulta imprescindible recordar que los importes por concepto del pago de tributos según el tipo de actividad individual o colectiva y las ganancias avistadas por estas, tienen en la Isla un sensible y trascendente destino. Además de ayudar a mejorar la economía representan una fuente apreciable, (aunque no determinante), para el sustento de las conquistas históricas que la población estima, y agradece.
En cualquier nación del mundo la contribución al denominado fisco tiene carácter prioritario y su incumplimiento acarrea serias implicaciones judiciales. Aunque el orden jurídico cubano está basado en otros principios éticos y legales, la población va adquiriendo cultura tributaria en relación con las acciones requeridas para el correcto desempeño de los cuentapropistas.
Se impone la necesaria capacitación y precisa información de los trabajadores que se acogen a estas modalidades, muchos de los cuales jamás tuvieron preparación económica-financiera y por ende no siempre asumen de la mejor manera los controles y el llenado de la documentación exigida por la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) a pesar de la posibilidad de asesoramiento que estas ofrecen.
El nuevo ordenamiento, a decir de expertos en el tema, lleva consigo la instrumentación de nuevas, mejoradas y corregidas normativas orientadas a lograr encauzar todas las actividades aprobadas por el camino de la legalidad y evitar desviaciones que se han presentado en algunas áreas las cuales han dañado por diversas causales, el sistema de ingresos económicos y financieros de los territorios, y también la conducta cívica de determinados ciudadanos.
Por ejemplo, la adquisición de artículos, equipos, productos y medios imprescindibles para ejercer la actividad no siempre, (por responsabilidad también de quienes deben velar por el cumplimiento y legitimidad de las disposiciones), son obtenidos en los lugares establecidos, dígase cadenas de tiendas o centros comerciales y gastronómicos de las localidades.
Quizás la premura en aprobar estas nuevas formas de propiedad y dar solución a múltiples servicios demandados por la población conspiró contra el requerido y estricto orden. Desde sus inicios la ausencia de un mercado mayorista que asumiera y diera respuesta a esta problemática fue el talón de Aquiles, en nuestra opinión, de múltiples deformaciones. Ello poco a poco fue favoreciendo irregularidades, desvío de recursos,  lo cual no justifica el control y supervisión que debieron prevalecer.
Igualmente se han dado en algunas zonas desafueros urbanísticos que dañan la imagen y el ornato público de las comunidades, así como la fluidez de movimiento de las personas cuando se impone en aceras y calles algún establecimiento o servicio, inoportuno. 
La voluntad política de las autoridades es restablecer, (a partir de disposiciones legales que deberán en lo adelante ser emitidas en la Gaceta Oficial sobre la reformulación o el reordenamiento de las actividades por cuenta propia), y no retroceder en esta novedosa estrategia que posibilita que un considerable número de hombres y mujeres desplieguen sus habilidades y conocimientos en beneficio personal, familiar, y social.
Por supuesto, los valores por concepto de ingresos que aportan estas formas de empleo, ayudan, pero no sustituyen ni garantizan las colosales inversiones y presupuestos que el Estado asigna cada año a satisfacer las perentorias necesidades del pueblo.
A diferencia de otras naciones, incluso pertenecientes al llamado Primer Mundo , los servicios básicos de salud, educación, cultura, deportes, jubilación, pensiones, seguridad social, alimentos de la canasta básica y medicinas son gratis o subsidiados en la Isla.
Y a pesar de la difícil y complejas situación económica, la objetiva escases, los exorbitantes precios de los productos en el mercado externo, y el criminal bloqueo imperial vigente desde hace unos 55 años contra la Mayor de las Antillas, (ese que algunos ingenuos creen que disminuye cuando por el contrario, se recrudece), la actualización del modelo cubano es irreversible y no se detendrá, corrigiendo lo preciso y por el rumbo trazado a partir del VI Congreso del Partido encaminado a un mejor futuro de bienestar y prosperidad para todos los cubanos. 
Por Aixa Alfonso


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