Soluciones menos invasivas contra la hemofilia

Autor:  Claudia Alemañy Castilla 15 Mayo 2017 La hemofilia, trastorno hereditario que impide la buena coagulación de la sangre, afecta a 461 pacientes en toda Cuba. La calidad de vida de esos enfermos es reforzada a través de la búsqueda de alternativas terapéuticas implementadas por médicos de la Isla. ¿Qué tenían en común el zarevich Aleksei de Rusia (1904-1918), los infantes españoles Alfonso (1907-1938) y Gonzalo de Borbón (1914-1934) y el príncipe alemán Federico (1870-1873) de Hesse-Darmstadt? En primer lugar, todos eran descendiente de Victoria I, soberana del Reino Unido de la Gran Bretaña. Por otra parte, también compartían el padecimiento de una extraña enfermedad genética: la hemofilia.
Las trágicas muertes o penumbrosas vidas marcadas por la dolencia no solo afectaron a los cuatro jóvenes, sino a varios miembros de su familia. La monarca inglesa tuvo nueve hijos a los cuales casó con la mayoría de las Casas Reales europeas de finales del siglo XIX. La enfermedad se hizo notoria cuando los nobles comenzaron a sufrirla.
Pero lo cierto es que el trastorno hereditario tiene una incidencia de aproximadamente uno cada 15 mil habitantes, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Instituto Nacional de Hematología ha identificado 461 pacientes en toda Cuba, los cuales cuentan con el seguimiento y tratamientos adecuados.
Al mismo tiempo, la búsqueda de alternativas terapéuticas a las molestias presentadas por los enfermos del país es una de las prioridades del Programa Nacional de Hemofilia.
Las hemartrosis es una de dolencias predominantes entre los pacientes afectados por el trastorno. Producto de ella ocurren sangrados en las articulaciones, fundamentalmente en rodillas, codos y tobillos. Si se repite continuamente el mal en una de las mencionadas uniones anatómicas pueden originarse deformidades y atrofias musculares conocidas como artropías.
El especialista en primer grado en Ortopedia y Traumatología, Alberto Verdura Trujillo, advirtió durante el VIII Congreso Cubano de Hematología que en la Isla se estudian dos técnicas para ayudar a disminuir esas afectaciones en nuestros pacientes hemofílicos.  
“Con aquellos enfermos, donde agotamos las vías convencionales como la fisioterapia, hemos buscados otras soluciones. Hasta el momento solo han sido tratados diez de forma alternativa. A cuatro se les aplicó radiosinovectesia y con el resto se usaron células madre”.
Según Verdura Trujillo, esos métodos se iniciaron en el país hace algunos años pero su empleo se reactivó recientemente en el Instituto de Hematología. El número de enfermos atendidos no es elevado debido a que son pocos los dolientes con hemofilia en un estado crítico avanzado en el país.
A pesar de la escasa muestra, los médicos se sienten esperanzados gracias a que hasta el momento han primado los resultados satisfactorios con ambas técnicas. Además, ambos procedimientos cuentan con estudios comprobatorios a nivel internacional.
La radiosinovectomía, es una forma de radioterapia metabólica consistente en la inyección intraarticular de una sustancia radioactiva, la cual se espera disminuya la inflamación de las partes dañadas. 
“Funciona como un marcador a través del cual las células se redirigen para reducir el tamaño de la membrana sinovial y provocar una hipertrofia que ayude a evitar los sangramientos de nuestros pacientes. Esto nos permite no actuar sobre cartílagos o huesos”, puntualizó Verdura Trujillo.
El reactivo utilizado por los expertos cubanos es el Fosfato crónico, el cual se produce en la Isla gracias a los desarrollos de la medicina nuclear nacional.   Para recibir el tratamiento, los pacientes son acomodados sobre soportes que facilitan la intervención y se les aplica en las articulaciones más grandes una dosis de un milicurio. También se toman las medidas necesarias para evitar reacciones adversas provocadas por el radiofármaco.
“Para determinar la calidad del tratamiento debemos analizar la frecuencia de sangrado de las articulaciones afectadas, antes y después del proceder. Repetimos esos estudios hasta dos años después de ser aplicada la técnica para medir continuamente sus efectos. De los pacientes tratados hasta ahora, solo dos artropías no han respondido de la manera esperada pero se percibe una leve reducción de su periodicidad de sangrado”, describió el ortopédico.
Por su parte, el tratamiento con células madres implica el desarrollo de terapias genéticas donde se plantea la conformación de un lentivirus que contenga la información hereditaria de la cual carecen los pacientes con hemofilia, es decir, la ausencia del factor VIII. De esa forma se provoca una restitución de esos elementos carentes en los enfermos de hemofilia.
Sin embargo, esas tecnologías todavía no están disponibles en Cuba. Según Verdura Trujillo, los especialistas del Instituto de Hematología emplean las células madres extraídas directamente de la medula ósea, las cuales son estimuladas y preservadas, hasta su inserción posterior en la articulación dañada.
“Lo principal es buscar terapéuticas menos invasivas y que mejoren o prolonguen la calidad de vida de los pacientes. La mayoría de las complicaciones por hemartrosis aparecen en edades tempranas y una intervención quirúrgica lejos de ayudar termina limitando aún más a los enfermos”, enfatizó el experto en ortopedia.